Me acerco a la cabina y levanto la bocina. Podría jurar que era para mí esta llamada, nuevamente nadie contesta Pregunto con desesperación (pensamiento de intrusión). La estática suena más ruidosa, ansío tanto una respuesta Así que cuelgo con molestia, me alejo cinco pasos, lo vuelvo a escuchar. ¿Acaso esto es una broma de mal gusto? Ansioso y paranoico, marco este número escrito en mi mano. Empieza a sonar; percibo una respiración y me asusto
Pregunté por el receptor que me dejó hablando solo. Ya van diez llamadas desde que llegué y ninguna conversación Está haciendo tanto frío afuera que mejor cierro la puerta. Encerrado con el silencio abrumador. Es una obsesión Tan solo necesito una voz, un suspiro o tal vez una contestación. El fondo nevado me hace pensar en esta soledad Blanco es todo lo que veo; azul no hay en el cielo. ¿Puede alguien del otro lado dar una señal? Les ruego piedad
No tiene que tratarse de mí nuestra conversación. Bastará un mínimo de humanidad para saber que estoy existiendo Podemos contarnos cualquier cosa, sé que no les parece relevante mi salud, trabajo, ni el día que estoy teniendo Comienzo a teclear números; esta vez será alguien diferente. Me prometió que estaría para mí, yo sé que así será Sé que está timbrando, mas es probable que esté ocupado. No lo culpo, seguramente en otro instante me compensará
Finalmente, lo escucho quebrarse; el hielo bajo mis pies comienza a agrietarse. Empiezo a sentir cierta ansiedad Así que apresuro lo que será probablemente mi único intento. No es tan lejano; ella vive muy cerca, en la ciudad El ya crujido empeora; me ha llegado la hora. Así que con la poca dignidad que me resta, estoy decidido a colgar Me sumerjo en el agua helada; mi bota está atrapada. Me respondió la contestadora, pero ya nadie me podrá juzgar.