Es medianoche y otra vez busco entre mis contactos. Debe haber una persona con la cual conversar Ayer borré números telefónicos, hoy los vuelvo a agregar. Aunque hablo sobre mí, sé que es patético Envío mensajes a personas que sé que no responderán. Busco excusas para la conversación empezar Permanezco despierto hasta el amanecer. No es que quiera, pero mi pensamiento se vuelve frenético
Entro nuevamente a mi bloc de notas, escribo algunos versos. Las frases que quizá me representan Son ideas a las que no les puedo poner fin, porque nada en realidad lo tiene. Y tampoco esta soledad Me doy satisfacción porque es el único modo en que libero serotonina. Esos deseos más se alimentan Doy vueltas en mi habitación, quisiera poder hacer que se detenga. Regañaré a mi mente con crueldad
Estoy tan hostigado de buscar más compañía solo porque no soporto la mía. De rogar por su atención Me arrastro a la flama de la vela por un poco de calor. Sé que terminará quemándome, pero lo toleraré Grité lo más que pude para ser escuchado, ahora estoy afónico y con medio pulmón. No tengo solución Anhelo ser relevante, saber que soy importante. Mataré a quien sea por conseguirlo, te juro que lo haré
Consumo alcohol hasta que me siento mareado. Ya no hay manera de mantenerme un solo día sobrio Fumaré hasta que la ansiedad desaparezca, aunque eso implique acabarme la cajetilla en un instante Consumo antidepresivos a más no poder. Son como dulces a los que con emoción arranco el envoltorio Mi celda está reforzada con tungsteno, y me desespero por salir. Por más tiempo no creo que aguante.