Maldita sea, volví a despertar. Pero cada vez que me acuesto, deseo ya no hacerlo La realización por el trabajo es un engaño adoctrinado. No se atreven a reconocerlo Si es mi cerebro el que genera estas ideas, al primer desgraciado quiero ofrecerlo ¿De qué serviría acercarme a la costa junto al faro? Nadie estará allí para encenderlo
Saturado de mi casa, carente de mi hogar. ¿Vale la pena un reino caído defenderlo? Mi esencia me pide paciencia, mi sombra pide analizar mi reflejo. No puedo ni verlo En mi cumpleaños no verás una sonrisa. Estoy roto, ¿Por qué no pueden entenderlo? Muy tarde para irme, muy temprano para quedarme, ¿Exitoso quiero en verdad serlo?
No soy lo que quiero, sino lo que se espera. Borré mi rastro, ¿estás listo para perderlo? Me asquean mis decisiones, me repugna mi hoy. Aún el presente, decidí yo escogerlo Los versos imperfectos son estrategia, o tal vez soy terrible, y aún me niego a creerlo Si la felicidad no es más que un caramelo, ¿cómo es posible que no pueda yo comerlo?
Insoportable cada hora, tengo un sucio deseo. Mis padres realmente no quieren saberlo A un paso de actuar, a una sonrisa amarga de detenerme. Mi asiento no quiero cederlo Es cobardía, es valentía, es osadía, o es agonía. Es un enigma, ¿quién podría resolverlo? Mi mayor deseo es impuro, estoy a un mal rato de hacerme un favor, al fin concederlo.