Era una noche tranquila hasta que simplemente ocurrió. Llamar a emergencia no fue viable; entonces te llevé personalmente Conduciendo tan rápido como un alcohólico. Casi nos detiene un oficial, explicar no tendría caso; jamás podría entenderlo No me di cuenta, pero pateé la puerta de urgencias (necesitaba atención inmediata), el doctor dijo que requería atenderlo Me había paralizado, estaba demasiado frustrado, no serví de nada en realidad. Estorbé más de lo que ayudé, probablemente

Las siguientes ocho horas no pude parar de dar vueltas. Estaba inquieto, preocupado. Me advirtieron que seguir era insano No podía apartarme o retroceder; lo acompañaría como lo hizo conmigo todo este tiempo. Así que simplemente compré un café En la sala de espera conté hasta un millón, tal vez un poco más. Tener sueño no era opción, con mi perseverancia, triunfé Mostré coraje porque la situación lo exigía, lo peor justo venía. La enfermera salió y dijo que todo esfuerzo fue en vano

Sin más, mi mundo se derrumbó; solo sería una consulta, ¿por qué se complicó? Sencillamente estaba escéptico para creerlo El doctor se disculpó, y con frialdad solo lo miré. Yo no lo culpé de nada, pero francamente, apenas lo estaba asimilando Tenía tantas ganas de gritar que era mentira, de pedir al doctor que cortara el drama y revelar que solo estaba bromeando Cuatro palabras bastaron para paralizarme. Una maldita invitación innecesaria. Con crudeza me preguntaron si quería verlo

Aunque mi respuesta fue positiva, él yacía sin vida dentro de esa habitación y no estaba realmente listo para enfrentarlo Con solo poner un pie dentro, terminé de romperme. Era tiempo de una despedida que no preparé, ¿Qué se supone que dijera? Traté de convencerme de que así tenía que ser o que fue un mal momento. Que ocurrió ese día, pero pudo ser uno cualquiera Te abracé una vez más, la última que lo haría. No te quería soltar. Tampoco tuve el valor, el paramédico tuvo que sacarlo

Callado en tu funeral mientras otros lloraban sin control. No pude soltar una sola palabra, supongo que mi silencio habló Tras cinco años, aún no puedo salir al jardín. Tu casa vacía se ve desde la ventana. Supongo que representa esa distancia He guardado tu collar en un baúl, tus juguetes favoritos simplemente los regalé. Quizás a otros les gusten igual que a ti Hay una brecha entre lo que pasa afuera y lo que llevo dentro. Por ciertos días necesito oír aquel ruido que solías hacer Guardo una foto en mi cartera para poder recordar. Como ir contigo al parque; cuando te revolcabas y me hacías enloquecer No estoy triste del todo, acepto que tu tiempo había terminado. Esa primavera en que te adopté, dije una frase y te mentí Me prometí que no terminaría queriéndote. La primera regla que yo mismo rompí, más que querer, terminé amando tu estancia Gracias por tu amistad, tus desastres, tus cuidados. Dos fechas robaste, cuando llegaste y cuando al irte, el mundo cambió.