Mañana dicen, seré ahorcado. No me siento ni un poco preocupado. No sería la primera y tampoco será mi última vez Soy un orgulloso traidor al reino que nunca va a someterse. El rey puede pararse en la calle y cortarse el cuello Él en su trono y yo en mi pocilga, mis amigos y familiares ya han muerto de hambre. Eso no es lo que vio el juez Claro que no, le es fiel a la corona. Ha de sentenciar al vulgar criminal, con aspecto sucio, hasta en el cabello

En el castillo blindado no se vive la realidad como la viven los subyugados. Aun así, levantaremos nuestra mirada Les molesta ver que seguimos de pie y riendo mientras nos castigan a latigazos. Los retamos a que usen más fuerza Porque un doblegado no tiene nada que perder, la dignidad ya no existe, las propiedades tomaron, no nos queda nada La felicidad en su marfil no podrá verse como la que existe en el barro. ¿Qué sanción nueva esperan que se ejerza?

Nos embriagamos hasta vomitar, bailamos descalzos sobre el fango. Con la paja que nos pagan hemos hecho una fogata Si el sistema se hizo para beneficiar a las clases altas, entonces no importará tu valentía, no significa una virtud Quemamos una cruz y cantamos hasta el amanecer. Él no vendrá hasta aquí para callarnos. Sería una absurda caminata Levantamos los tarros, las consecuencias importarán al amanecer. Sé bien que me van a colgar, a eso digo ¡Pues salud!

Somos pobres y orgullosos, ni la condena más brutal podrá romper nuestro espíritu. Nos acostumbramos a la desventaja Podrán cazarnos como animales o masacrarnos en masa; pero no somos quienes viajan con miedo en una carroza escoltada Si sienten frío en las venas y sudor en la frente es porque el pueblo es más consciente. ¿Por qué el rey no se relaja? Alguna vez tuve el deseo de ser coronado; pero aprendí que no hay honor en una posición que al nacer me fue asignada.