Es otra noche de invierno y la temperatura comienza a descender. Reaparece aquel viajero Camina sobre las vías, él necesita llegar ya a verla. Esta vez la distancia no será problema Comenzó el recorrido una vez que salió del trabajo. Sabe bien que el autobús es más veloz Mas tiene una promesa que cumplir a su amada. Le ha cocinado un poco de beef con arroz Compró su vino favorito, está listo para degustarlo. En otra ocasión habrían ido al cinema Recolectó las flores más bellas del jardín y como es de costumbre, lleva su viejo sombrero
No pierde el tiempo con distracciones, acelera el paso. Quizá para la madrugada él arribe Usa la colonia que ella le regaló. No es demasiada, lo suficiente como para hacerse notar Puede parecer descabellado arreglarse tanto para terminar atravesando un sucio sendero Las luciérnagas no aparecen en todos lados. Iluminan el camino hacia su amor verdadero La luna incandescente encenderá el cielo color índigo. Pues solo una vez pudo igual flotar Lo está esperando en el mismo lugar. Su recompensa será grande, que nada lo desmotive
Igual que con cada visita, le ha escrito una carta con la pluma de una majestuosa lechuza Ha usado como tinta el jugo de bayas silvestres; su aroma potencia la velada y el romance Está quemada por las orillas para simbolizar aquel corazón ardiendo que yace lastimado Ensayó toda la semana para poder recitarla sin errores. No está nervioso, menos agitado En pétalos carmesí, él desea envolverla, ni la vida ni la muerte podrían ser ya un percance Ella es tan hermosa que Afrodita se ha puesto celosa; no hay otra reliquia como su musa
Después de la velada bastarán solo unos cuantos días para que las plantas se marchiten El viento soplará sobre el campo, y con él se irá la melancolía causada por esa despedida Él está por retirarse, quizá lo mejor será dejarla descansar. Ella está bien, está en un edén A menudo sobrepiensa, no deja de preguntarse qué pasaría si no hubiera tomado ese tren Si las estrellas no se volverán a iluminar es porque con ellas, la bruma está igual incluida Aunque ya nada puede lastimarla, no desea otra cosa que sus corazones juntos palpiten
Han pasado diez años desde aquel trágico catorce de febrero, él ya jamás lo podrá olvidar La noticia que lo consumió y la manera en que se culpa. Cuando no la pudo llegar a salvar Parado sobre su tumba le promete el siguiente año visitarla, pues nunca la dejará de amar.