Recuerdo esperar a que dieran las cuatro en punto para empezar a contar desesperado Esa maldita sensación de miedo que no puedo borrar. Viví toda mi infancia preocupado Siempre una hora con treinta y seis minutos para llegar. Entonces ya estaba preparado Intenté soportarlo, diría que por un tiempo lo conseguí. Mi estado natural era asustado Sonaban las llaves y escuchaba sus pasos. Nunca entendí porqué él estaba tan enojado Tantas veces que sangré por su mano, sentía vergüenza de llegar a la escuela golpeado Es violencia todo en lo que pienso cuando menciono mi niñez. No esperaba ser salvado

Aunque me pregunto cómo habría sido tener una persona que me brindara protección Huésped ser y no un esclavo. Ser descrito por mi padre no con asco, sí con admiración O tal vez no fue tan malo, tal vez fue mi culpa, tal vez no acepto que crecí en negación Rasgar envolturas de regalos en navidad, abrazar el calor de la familia. Sentir la emoción Al menos me sirvió. Aprendí el valor de ser mi defensor, un hombre listo para la acción

Yo creo que me hizo un favor, el colegio fue casi un juego. Me volví el más grande allí

Varios idiotas pensaron que sería fácil destruirme, realmente interesados en abatirme Éramos esa tonta escena de diez contra uno. No negaré que una vez lograron partirme No negociaron, ni mostraron piedad. Esas primeras semanas no paraban de seguirme Genuinamente creyeron que sería presa fácil. Hace tiempo que nada podía destruirme Así que recibí a esos hijos de perra conforme fueron llegando. ¿Ellos iban a recibirme? Tantos huesos que rompí viendo su cara, deseando que fuera él. Aunque era mentirme Exploté y disloqué la mandíbula de algún bastardo que tuvo la gran idea de escupirme

Día con día alimenté mi enojo, mi rabia me consumía como a un monstruo insaciable Estuve involucrado en tantos escándalos desde que tengo dieciséis, soy cuestionable Solo me defiendo, yo no escogí nacer con resentimiento. Supongo que soy miserable Para el mundo, un agresor, para mí, un incomprendido. Aunque lejos de ser detestable Una vez pagué el precio por no responder, ya no me importa que me llamen inestable Él me enseñó a sobrevivir. De hecho, ayer en este parque un grupo no fue muy amable Seguí sus pasos, los encontré. Recargo mi arma y me digo “no volveré a ser vulnerable.”